El gasto en pensiones es uno de los grandes pilares del Estado del bienestar en España y, al mismo tiempo, uno de los temas que más debate genera en el ámbito económico y político. Cada mes, millones de personas dependen de una pensión para cubrir sus gastos básicos, lo que convierte a este sistema en una pieza clave para la cohesión social y la estabilidad de muchas familias. Sin embargo, detrás de esa función social tan importante hay cifras cada vez más elevadas que obligan a reflexionar sobre su sostenibilidad a largo plazo.
Entender cuánto se gasta en pensiones en España, cómo se reparte ese gasto y por qué sigue creciendo no es solo una cuestión técnica. Es una información relevante para trabajadores en activo, autónomos, pensionistas y jóvenes que se incorporan al mercado laboral. Al fin y al cabo, el sistema de pensiones se financia con las cotizaciones actuales y condiciona tanto las cuentas públicas como las decisiones económicas del país. En este artículo analizamos las cifras clave del gasto en pensiones y explicamos por qué este tema importa más de lo que parece.
Gasto mensual en pensiones en España
El gasto mensual en pensiones en España alcanza cifras muy elevadas y ha experimentado un crecimiento constante en los últimos años. Cada mes, el Estado destina decenas de miles de millones de euros al pago de pensiones contributivas, una cantidad que no deja de aumentar debido a varios factores estructurales.
Uno de los principales motivos es el incremento del número de pensionistas, consecuencia directa del envejecimiento de la población. España es uno de los países con mayor esperanza de vida de Europa, lo que implica que las personas cobran la pensión durante más tiempo. A esto se suma que las nuevas pensiones que se conceden suelen ser más altas que las que causan baja, ya que corresponden a trabajadores con carreras laborales más largas y salarios medios más elevados.
Otro factor clave es la revalorización de las pensiones. En los últimos años se ha reforzado el compromiso de actualizar las pensiones conforme al IPC para evitar la pérdida de poder adquisitivo. Esta medida protege a los pensionistas frente a la inflación, pero también incrementa de forma directa el gasto mensual.
El resultado es un gasto que se sitúa de forma sostenida en niveles históricamente altos y que representa una parte muy significativa del presupuesto público mensual. No se trata de un gasto puntual, sino de una obligación estructural que debe afrontarse mes tras mes, independientemente del ciclo económico.

Número de pensionistas vs. número de pensiones
No es lo mismo pensionista que pensión
Uno de los errores más comunes al analizar el sistema es confundir el número de pensionistas con el número de pensiones. Aunque están relacionados, no son lo mismo y esta diferencia tiene un impacto directo en el gasto total.
Un pensionista es una persona que recibe al menos una pensión. Sin embargo, una misma persona puede percibir más de una pensión, por ejemplo:
- Una pensión de jubilación y una de viudedad.
- Una pensión de incapacidad y una de viudedad.
- Pensiones compatibles en determinados supuestos legales.
Esto hace que el número total de pensiones sea superior al número de personas beneficiarias.
Evolución del número de pensionistas
El número de pensionistas ha crecido de forma progresiva en las últimas décadas. Las generaciones del “baby boom” están empezando a jubilarse, lo que supone una presión adicional sobre el sistema. Este fenómeno no es puntual, sino que se extenderá durante varios años, incrementando el gasto de forma sostenida.
Además, la mejora en las condiciones de acceso a determinadas prestaciones y el aumento de la esperanza de vida hacen que las personas permanezcan más tiempo dentro del sistema.
Impacto en el gasto
Cuantas más pensiones se pagan, mayor es el gasto, incluso aunque el importe medio no aumente. Pero en España ocurre además que:
- El número de pensiones aumenta.
- El importe medio de las nuevas pensiones es más alto.
- La duración media del cobro se alarga.
Esta combinación explica buena parte del crecimiento del gasto en pensiones.
Gasto anual en pensiones en España
Si el gasto mensual ya es elevado, el gasto anual en pensiones permite dimensionar aún mejor la magnitud del sistema. A lo largo de un año, el Estado destina una parte muy relevante de su presupuesto total al pago de pensiones contributivas.
Este gasto anual representa uno de los mayores capítulos del gasto público, por encima de otras partidas como educación, infraestructuras o inversión pública. No se trata solo de una cifra contable: refleja una prioridad social clara, pero también plantea retos importantes en términos de financiación.
El aumento del gasto anual responde a varios factores combinados:
- Revalorización de pensiones conforme a la inflación.
- Incorporación de nuevas pensiones más altas.
- Incremento del número total de pensiones.
- Mayor duración del cobro.
Para hacer frente a este gasto, el sistema se apoya principalmente en las cotizaciones sociales, aunque en los últimos años ha sido necesario recurrir también a transferencias del Estado. Esto ha reabierto el debate sobre la sostenibilidad del modelo y la necesidad de reformas estructurales que garanticen su viabilidad a largo plazo.
Diferencias de pensiones entre comunidades autónomas
Pensiones más altas y más bajas según el territorio
El gasto en pensiones no es homogéneo en todo el país. Existen diferencias significativas entre comunidades autónomas, tanto en el importe medio de las pensiones como en el gasto total.
Las comunidades con salarios históricamente más altos y mayor peso de la industria suelen registrar pensiones medias más elevadas. En cambio, en regiones donde los salarios han sido más bajos o el empleo ha sido más precario, las pensiones tienden a ser inferiores.
Factores que explican estas diferencias
Las principales razones de estas desigualdades territoriales son:
- Diferencias salariales históricas.
- Tipos de empleo predominantes en cada región.
- Duración media de las carreras laborales.
- Peso del trabajo autónomo.
- Tasa de empleo y desempleo.
Estas variables influyen directamente en las bases de cotización y, por tanto, en la cuantía final de las pensiones.
Consecuencias del desequilibrio territorial
Estas diferencias no solo afectan a los pensionistas, sino también al gasto total por comunidades. Las regiones con pensiones más altas concentran un mayor volumen de gasto, lo que tiene implicaciones en la redistribución de recursos a nivel estatal.
Además, este desequilibrio alimenta el debate sobre la equidad del sistema y la necesidad de políticas complementarias que reduzcan las desigualdades territoriales en la vejez.