Cuando recibimos la nómina a final de mes, muchas personas se fijan directamente en una cifra: el salario neto, es decir, el dinero que finalmente llega a la cuenta bancaria. Sin embargo, entre el sueldo bruto y el neto hay una diferencia que a menudo genera confusión, dudas e incluso cierta frustración. Esa diferencia se debe a las deducciones en la nómina, conceptos que aparecen reflejados en el documento, pero que no siempre se entienden del todo.
Saber qué deducciones se aplican en una nómina y por qué existen no solo ayuda a comprender mejor cuánto cobramos realmente, sino que también permite detectar errores, planificar mejor nuestras finanzas y entender cómo funciona el sistema fiscal y de protección social en España. En este artículo vamos a desgranar, paso a paso y con un lenguaje claro, cuáles son las deducciones más habituales, cómo se calculan y qué papel cumplen dentro de tu salario.
¿Cuáles son las deducciones de una nómina?
Las deducciones de una nómina son las cantidades que se restan al salario bruto de un trabajador para obtener el salario neto. No se trata de descuentos arbitrarios ni de decisiones de la empresa, sino de importes regulados por ley que el empleador está obligado a retener e ingresar en nombre del trabajador.
Estas deducciones cumplen dos funciones principales. Por un lado, permiten financiar el sistema de Seguridad Social, que cubre prestaciones como la jubilación, el desempleo o la incapacidad temporal. Por otro, sirven para adelantar el pago de impuestos, principalmente el IRPF, que se regulariza posteriormente en la declaración de la renta.
En términos generales, las deducciones más habituales en una nómina son:
- Cotizaciones a la Seguridad Social.
- Retenciones del IRPF.
- Otras deducciones específicas, como cuotas sindicales o anticipos.
Es importante entender que estas cantidades no se “pierden”, sino que se destinan a derechos futuros o al cumplimiento de obligaciones fiscales.

¿Qué tipos de deducciones hay en la nómina?
Deducciones obligatorias
Las deducciones obligatorias son aquellas que se aplican por ley y afectan a todos los trabajadores por cuenta ajena, independientemente de su sector o tipo de contrato.
Incluyen principalmente:
- Cotizaciones a la Seguridad Social.
- Retención del IRPF.
Estas deducciones no dependen de la empresa, sino de la normativa vigente.
Deducciones voluntarias
Existen también deducciones que no son obligatorias y que solo aparecen si el trabajador las ha autorizado expresamente o si se dan determinadas circunstancias.
Algunos ejemplos son:
- Cuotas sindicales.
- Aportaciones a planes de pensiones de empleo.
- Anticipos de nómina.
- Embargos judiciales.
Estas deducciones varían de una nómina a otra y no afectan a todos los trabajadores.
Deducciones excepcionales
En ciertos casos, pueden aplicarse deducciones extraordinarias, como:
- Regularizaciones de IRPF.
- Descuentos por absentismo no justificado.
- Correcciones de errores en nóminas anteriores.
Suelen aparecer de forma puntual y conviene revisarlas con atención.
Estructura y elementos de una nómina
Datos identificativos
Toda nómina debe incluir los datos básicos del trabajador y de la empresa:
- Nombre y apellidos.
- DNI o NIE.
- Número de afiliación a la Seguridad Social.
- Datos de la empresa y código de cuenta de cotización.
- Periodo de liquidación.
Estos datos permiten identificar correctamente a las partes y el periodo al que corresponde el salario.
Devengos: lo que se gana
Los devengos son todas las cantidades que el trabajador genera antes de aplicar deducciones. Se dividen en:
- Devengos salariales (salario base, complementos, horas extra).
- Devengos no salariales (dietas, indemnizaciones, pluses no cotizables).
La suma de los devengos da lugar al salario bruto.
Deducciones: lo que se descuenta
En este apartado aparecen todas las deducciones aplicadas:
- Seguridad Social.
- IRPF.
- Otras deducciones autorizadas.
La diferencia entre devengos y deducciones es el salario neto.
Retenciones del IRPF
La retención del IRPF es un adelanto del impuesto sobre la renta que el trabajador paga a lo largo del año. El porcentaje aplicado depende de múltiples factores, como:
- Nivel de ingresos.
- Situación familiar.
- Número de hijos.
- Grado de discapacidad.
- Tipo de contrato.
Cuanto mayor es el salario y menor la carga familiar, mayor suele ser el porcentaje de retención.
Es importante entender que una retención más alta no significa pagar más impuestos, sino adelantar más dinero a Hacienda para evitar ajustes grandes en la declaración de la renta.
Cómo solicitar cambios en las deducciones
Si tu situación personal o familiar cambia, puedes solicitar una modificación en las deducciones, especialmente en el IRPF.
Algunos motivos habituales son:
- Nacimiento de un hijo.
- Matrimonio o separación.
- Cambio de tipo de contrato.
- Discapacidad reconocida.
Para ello, se debe comunicar a la empresa mediante el modelo correspondiente, normalmente el modelo 145, que permite ajustar la retención a la situación real del trabajador.
Cuotas sindicales y a la Seguridad Social
Las cuotas sindicales son deducciones voluntarias que solo se aplican si el trabajador está afiliado a un sindicato y autoriza expresamente su descuento en nómina.
Por su parte, las cotizaciones a la Seguridad Social son obligatorias y se destinan a financiar:
- Pensiones.
- Prestaciones por desempleo.
- Incapacidad temporal.
- Formación profesional.
Una parte de estas cotizaciones corre a cargo del trabajador y otra a cargo de la empresa, aunque ambas aparecen reflejadas en la nómina.
Otro tipo de deducciones
Además de las más conocidas, pueden aparecer otras deducciones como:
- Embargos judiciales, dentro de los límites legales.
- Anticipos solicitados por el trabajador.
- Aportaciones a seguros colectivos.
- Ajustes por errores de cálculo anteriores.
Estas deducciones deben estar siempre justificadas y correctamente detalladas en la nómina.