En España, cuando una tienda anuncia una rebaja debe indicar el precio anterior y el precio actual. El precio anterior es, con carácter general, el más bajo que ese mismo comercio aplicó al producto durante los 30 días previos. Así lo establece la Ley de Ordenación del Comercio Minorista. La regla permite comprobar el ahorro con una referencia reciente, no con un precio elegido libremente por la tienda. (BOE, artículo 20)
Por ejemplo, si unos auriculares costaban 100 euros, pero la tienda los ofreció a 80 euros durante los 30 días anteriores, el precio anterior de referencia es 80 euros. Si ahora se venden a 70, la rebaja es de 10 euros, un 12,5%. El descuento sería mucho menor que el 30% que resultaría de comparar el precio actual con los 100 euros iniciales.
Cómo se calcula el precio anterior
La comparación debe hacerse sobre el mismo producto y en el mismo comercio. Si una cafetera se vendía a 150 euros y durante los 30 días previos tuvo una oferta a 120, el precio anterior que se toma como referencia es 120 euros. Si después se anuncia a 110, la rebaja es de 10 euros, un 8,3%.
La diferencia entre ambos cálculos puede cambiar la impresión que transmite una oferta. En este ejemplo, 110 euros son un 26,7% menos que 150, pero solo un 8,3% menos que el precio más bajo aplicado durante el periodo de referencia.
El artículo 20 de la Ley 7/1996 establece que, cuando se anuncian artículos con reducción de precio, deben figurar con claridad el precio anterior y el precio reducido. Define el precio anterior como el menor que se haya aplicado al producto idéntico en los 30 días precedentes. (Ley de Ordenación del Comercio Minorista)
Qué excepciones contempla la norma
La ley excluye del cálculo determinadas reducciones aplicadas para evitar el desperdicio alimentario cuando el producto se acerca a su fecha de caducidad o consumo preferente. También exceptúa los artículos puestos a la venta por primera vez.
Para productos que llevan menos de 30 días en el mercado, la normativa europea contempla un periodo de referencia más corto. Por eso, no todos los casos se resuelven con una comparación exacta de 30 días: puede depender de la antigüedad del producto y de las circunstancias de la oferta. (Comisión Europea: indicación de precios)
Señales para revisar una oferta
Una subida de precio poco antes de una campaña, seguida de un porcentaje de descuento llamativo, puede ser motivo para comprobar el historial del producto. También conviene revisar la oferta si el precio tachado cambia entre páginas o si la ficha no especifica con claridad el modelo, la capacidad o la versión que se vende.
Estas señales no demuestran por sí solas que exista un incumplimiento. Para valorar la oferta hay que confirmar que los precios corresponden al mismo producto, al mismo vendedor y a periodos comparables. Que otra tienda venda el artículo más barato tampoco prueba que el precio anterior anunciado sea incorrecto: la regla toma como referencia los precios aplicados por el comercio que ofrece la rebaja.
Conviene distinguir además entre una reducción general del precio y otras ventajas, como cupones, puntos o descuentos reservados a ciertos clientes. Sus condiciones pueden cambiar el importe que paga cada persona, pero no siempre equivalen a una rebaja abierta a todos los compradores.
Cómo comprobar el historial de precios
Una opción es guardar capturas del precio antes de la campaña y volver a consultarlo cuando empiece la oferta. Algunas herramientas de seguimiento muestran variaciones en tiendas online, aunque pueden no incluir todos los vendedores, modelos o cambios.
Las páginas archivadas pueden aportar indicios, pero no siempre conservan todas las versiones de una ficha. Es útil guardar la captura con fecha, el enlace del producto, el anuncio y el justificante de compra. El Centro Europeo del Consumidor recomienda seguir los precios con antelación y conservar la documentación de la compra. (Consejos para comprar en rebajas)
Qué hacer si el precio anterior parece incorrecto
Reúne las pruebas disponibles: capturas fechadas, anuncio, enlace del producto y recibo o confirmación del pedido. Después, puedes reclamar ante la tienda y pedir que explique cómo ha calculado el precio anterior.
Si la respuesta no resuelve la duda, puedes acudir a los servicios de consumo de tu comunidad autónoma o pedir orientación a una asociación de consumidores. La autoridad competente valorará las circunstancias y las pruebas. Una captura aislada puede ayudar, aunque quizá no baste para reconstruir todo el historial del producto.