Encuentras un piso por 900 euros al mes y haces una cuenta rápida: necesitas 900 euros para entrar. Cuando llega el momento de firmar, aparecen la fianza, una posible garantía adicional, la mudanza y varios gastos relacionados con los suministros.
El desembolso inicial puede superar fácilmente dos o tres mensualidades.
No todo ese dinero es gasto en sentido estricto. La fianza debería recuperarse al finalizar el alquiler si no quedan deudas ni daños imputables al inquilino. Sin embargo, mientras dure el contrato permanece inmovilizada y no podrá utilizarse para pagar otros imprevistos.
La presión que supone la vivienda sobre el presupuesto no es pequeña. Según la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE, los hogares españoles destinaron una media de 11.665 euros durante 2025 al grupo formado por vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles. Esta partida representó el 33,2 % del gasto medio familiar y aumentó un 5,8 % respecto al año anterior.
Por eso, antes de aceptar un alquiler, conviene separar dos preguntas. La primera es cuánto dinero necesitas para recoger las llaves. La segunda, más relevante, es si podrás mantener todos los meses la renta, los recibos y el resto de los gastos básicos.
El primer mes y la fianza forman el mínimo habitual
En un alquiler de vivienda habitual, el primer pago suele incluir la mensualidad correspondiente y la fianza legal.
La Ley de Arrendamientos Urbanos establece que la renta se paga mensualmente, salvo que se haya pactado otra cosa, y que el propietario no puede exigir más de una mensualidad por adelantado. También obliga a prestar una fianza en metálico equivalente a un mes de renta cuando se celebra el contrato de vivienda.
Para un piso de 900 euros, el cálculo inicial más básico sería:
- Primer mes de alquiler: 900 euros.
- Fianza legal: 900 euros.
- Total mínimo al firmar: 1.800 euros.
Que ambas cantidades coincidan no significa que tengan la misma función. El primer mes paga el uso de la vivienda. La fianza garantiza posibles obligaciones pendientes cuando termine el contrato.
No deberías contar con la fianza para abonar el último mes por tu cuenta. Aunque a veces se intenta compensar una cantidad con otra, la fianza no sustituye automáticamente la renta. Dejar de pagar el último recibo puede considerarse un incumplimiento y dificultar después la liquidación del contrato.
Al terminar el alquiler, el propietario puede descontar de la fianza rentas pendientes o daños atribuibles al inquilino, pero no debería cargar el desgaste normal de la vivienda. OCU recuerda que la pintura envejecida, una limpieza ordinaria o las averías causadas por la antigüedad no justifican por sí solas una retención.
La Ley de Arrendamientos Urbanos establece además que, transcurrido un mes desde la entrega de las llaves sin que se haya devuelto el saldo correspondiente, empiezan a generarse intereses legales.
Antes de entrar, haz fotografías fechadas de las paredes, los muebles, los electrodomésticos y los contadores. Incluye en el inventario cualquier golpe, mancha o elemento que no funcione. Esa documentación puede evitar que al terminar se te atribuya un daño que ya existía.

La garantía adicional puede duplicar el dinero necesario
La fianza legal no siempre es la única garantía que solicita el propietario.
El contrato puede incluir un depósito adicional, un aval bancario, un seguro de impago u otra garantía. En los contratos habituales de vivienda de hasta cinco años, o siete si el arrendador es una empresa, la garantía adicional no puede superar dos mensualidades de renta.
Siguiendo el ejemplo de un alquiler de 900 euros, podrían plantearse estos escenarios:
- Sin garantía adicional: 1.800 euros entre renta y fianza.
- Con un mes adicional: 2.700 euros.
- Con dos meses adicionales: 3.600 euros.
La diferencia es considerable. Dos pisos con la misma renta pueden exigir cantidades muy distintas para entrar.
Pregunta qué tipo de garantía te están solicitando. Entregar otros 900 euros como depósito no tiene el mismo efecto que contratar un aval bancario. El depósito inmoviliza tu dinero; el aval puede generar comisiones y exigir mantener una cantidad bloqueada; un seguro puede tener una prima y unas condiciones propias.
Todo debe aparecer claramente en el contrato. No entregues una cantidad bajo conceptos ambiguos como “garantía”, “reserva” o “servicios” sin saber si se devolverá, cuándo se descontará y qué ocurre si finalmente no se firma.
Una señal para reservar el piso puede descontarse después del primer pago, pero no hay que darlo por supuesto. El documento de reserva debería identificar la vivienda, a quien recibe el dinero, la cantidad entregada, el plazo para firmar y las consecuencias si alguna de las partes se retira.
Conserva un justificante de cada pago.
La agencia inmobiliaria merece una revisión aparte. En los arrendamientos de vivienda habitual, los gastos de gestión inmobiliaria y formalización del contrato corresponden al arrendador. La Ley de Arrendamientos Urbanos lo recoge expresamente desde la reforma de 2023.
Por tanto, una agencia no debería trasladar al futuro inquilino su comisión mediante conceptos obligatorios que simplemente cambian de nombre. OCU ha advertido sobre cobros presentados como “servicios integrales” cuando en realidad sustituyen los gastos de gestión que corresponde pagar al propietario. Solo podrían cobrarse servicios distintos solicitados y aceptados voluntariamente por el inquilino, debidamente detallados.
Los suministros pueden costar cero o exigir un alta nueva
Después de pagar la entrada, todavía queda comprobar el estado del agua, la electricidad, el gas e internet.
No es lo mismo cambiar el titular de un contrato activo que dar de alta un suministro que lleva meses desconectado.
La CNMC distingue entre viviendas nuevas, puntos de suministro dados de baja y viviendas que ya tienen luz, aunque el contrato esté a nombre de otra persona. Con carácter general, modificar el titular o la cuenta bancaria es gratuito. En cambio, un alta nueva puede implicar derechos regulados cuyo coste depende, entre otros factores, de la potencia y del estado del punto de suministro.
Además, dar de alta la electricidad puede tardar entre cinco y siete días hábiles. Entrar en un piso sin comprobarlo puede obligarte a pasar varios días sin suministro o a asumir gastos que no habías incluido.
Antes de firmar, pregunta:
- Si los suministros están activos.
- Quién figura como titular.
- Si existen facturas pendientes.
- Qué potencia eléctrica está contratada.
- Cuándo se tomó la última lectura.
- Si el agua o la calefacción están incluidas en la comunidad.
Anota o fotografía las lecturas de todos los contadores el día de la entrega de llaves. Así podrás diferenciar tu consumo del realizado por el ocupante anterior.
La Ley de Arrendamientos Urbanos señala que los servicios individualizados mediante contadores corresponden al inquilino. Otros gastos, como la comunidad o determinados tributos, pueden trasladarse al arrendatario si existe un pacto escrito que indique su importe anual al comenzar el contrato.
No basta, por tanto, con preguntar cuánto cuesta el alquiler. Hay que comprobar qué incluye.
Un piso de 850 euros con comunidad y calefacción central incluidas puede generar un gasto total menor que otro de 800 euros donde todo se paga aparte. La renta anunciada es solo una parte del presupuesto mensual.
A los suministros se suman la mudanza y los objetos básicos. Quizá necesites transportar muebles, comprar ropa de cama, menaje, productos de limpieza, bombillas o pequeños electrodomésticos. No hace falta equipar toda la vivienda durante la primera semana.
Distingue entre lo necesario para entrar y lo que puede esperar.
Haz el cálculo antes de entregar la reserva
Una forma práctica de calcular cuánto dinero necesitas consiste en dividir el presupuesto de entrada en cinco bloques:
Primera mensualidad + fianza + garantía adicional + puesta en marcha de la vivienda + margen de seguridad.
Imagina de nuevo un alquiler de 900 euros. El suministro está activo, pero calculas 150 euros para la mudanza y 200 euros para compras básicas. Además, quieres conservar 300 euros para afrontar los primeros recibos.
Sin garantía adicional, necesitarías:
- Primer mes: 900 euros.
- Fianza: 900 euros.
- Mudanza y compras: 350 euros.
- Margen inicial: 300 euros.
- Total: 2.450 euros.
Con una garantía adicional de 900 euros, el total ascendería a 3.350 euros. Si se exigieran dos mensualidades adicionales, alcanzaría los 4.250 euros.
Las cifras de mudanza y margen son solo un ejemplo. Debes sustituirlas por tus propios costes, pero no eliminarlas del cálculo únicamente para conseguir que el piso parezca asumible.
Tampoco conviene utilizar todo el ahorro para firmar.
Si después de entregar la fianza y las garantías la cuenta se queda prácticamente a cero, cualquier retraso en la nómina, factura inesperada o reparación puede llevarte a utilizar el descubierto, una tarjeta o nueva financiación justo cuando empieza una obligación mensual importante.
El crédito puede servir para determinadas necesidades puntuales cuando existe capacidad de devolución. Financiar toda la entrada de un alquiler merece especial cautela: el mes siguiente tendrás que pagar simultáneamente la nueva deuda, la renta y los suministros.
Haz también un presupuesto posterior a la mudanza. Suma alquiler, luz, agua, gas, internet, transporte y seguros. Después incorpora alimentación, otras deudas y un pequeño margen para imprevistos.
La pregunta no es si puedes reunir 3.000 euros una sola vez. Es si podrás pagar cada mes sin necesitar de nuevo parte de ese dinero.
Antes de reservar un piso, pide por escrito un desglose completo de todo lo que tendrás que entregar el día de la firma. Añade tus gastos de mudanza y conserva una cantidad que no quede comprometida. Si el cálculo solo funciona agotando todos tus ahorros, el precio de entrada puede ser demasiado alto aunque la mensualidad parezca razonable.
¿Cuántos meses pueden pedirme para entrar en un piso?
En un alquiler habitual se paga normalmente el primer mes y una mensualidad de fianza. Además, en los contratos habituales de hasta cinco años —o siete si el propietario es una empresa— pueden pactarse garantías adicionales de hasta dos mensualidades.
¿Tengo que pagar los honorarios de la inmobiliaria?
En los alquileres de vivienda habitual, los gastos de gestión inmobiliaria y formalización del contrato corresponden al arrendador. No deberían trasladarse obligatoriamente al inquilino mediante otro nombre.
¿La fianza puede utilizarse para pagar el último mes?
No automáticamente. La fianza garantiza posibles daños o deudas al terminar el contrato. Utilizarla unilateralmente como última renta puede provocar un incumplimiento.
¿Cuánto cuesta cambiar los suministros a mi nombre?
Si el suministro está activo, el cambio de titular es, con carácter general, gratuito. Si está dado de baja, puede ser necesario pagar derechos de alta cuyo importe depende del suministro y de sus condiciones.
¿Qué cantidad debería conservar después de firmar?
No existe una cifra válida para todos los hogares. Conviene mantener suficiente dinero para los primeros recibos, alimentación, transporte y algún imprevisto, sin depender de nueva financiación antes de pagar la siguiente renta.